La odisea de los PGE

Cada año, desde hace un tiempo, paso por el mismo trance: Se empieza a hablar de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en los medios de comunicación y despierta en mí de repente ese espíritu de ciudadano involucrado, de contribuyente exigente que quiere conocer cómo y en qué se utiliza el dinero de todos en este país.

Y cada año me dispongo, valiente, a explorar los documentos del PGE, armado de buenas intenciones y una curiosidad tremenda por resolver esas preguntas que me asaltan de vez en cuando -especialmente cuando presento mis liquidaciones de impuestos-, y que de repente se me atropellan todas a una al escuchar la palabra mágica “PGE“:

  • ¿Cuánto dinero público gestiona el Estado? (esta pregunta no encuentra respuesta obvia, como verás más abajo)
  • ¿Cuántos impuestos se recaudan en realidad, de los múltiples tipos que pagamos? IVA, sociedades, patrimonio, combustibles, etc..
  • ¿Son los impuestos la principal fuente de ingresos del Estado?
  • ¿Dónde queda la deuda pública en el presupuesto, y qué impacto tiene en los ingresos y gastos totales? Se menciona con frecuencia la ratio de deuda pública sobre el PIB, pero no se habla tanto del porcentaje que supone la deuda pública sobre el total de ingresos (y de gastos en el pago).
  • ¿Cuánto se destina a costear el aparato funcionarial y el tremendo entramado de entes y empresas públicas centrales, autonómicas y locales con que contamos en España?
  • ¿Qué proporción de los presupuestos se destina a las pensiones, al subsidio de paro o a la inversión, en el conjunto del país?
  • Y como cada año, después de deambular por el laberinto de la estructura documental de los PGE, tomando algunas notas e intentando en vano atar cabos para llegar a una visión general y coherente del dinero público, me doy por vencido y tiro la toalla.

..cada año, después de deambular por el laberinto de los PGE, tomar notas e intentar en vano atar cabos para llegar a una visión coherente del dinero público, me doy por vencido y tiro la toalla

¿Te ha sucedido a ti? ¿Acaso no me crees?

Te invito a visitar la web principal de los PGE 2021 del Ministerio de Hacienda, donde puedes experimentar la yinkana de las Series Roja, Verde, Amarilla, Gris y Azul de los presupuestos, con su laberinto de carpetas y subcarpetas, sus tablas entreveradas de capítulos, secciones y epígrafes y su exquisita formalidad terminológica.

Uno esperaría encontrar, por aquello de que estamos en el año 2021, algún resumen informativo, explicado con palabras y gráficos entendibles por cualquier ciudadano de a pie, donde se pueda leer en qué consisten los PGE y para qué se emplean, como por ejemplo hace este infográfico del gobierno de EEUU. O quizás alguna aplicación web donde explorar y visualizar gráficamente o descargar conjuntos de datos relevantes para el análisis, que es algo normal y corriente en el año 2021. Pero no.

En su lugar, la versión “digital” y supuestamente más informativa que publica el Estado es el documento de presentación de los presupuestos, que tiene la friolera de 434 páginas, un resumen ejecutivo sin gráficos ni tablas resumen -valga la redundancia-, y donde hay que navegar hasta el Cuadro III.1.3 de la página 98 para encontrarse con la madre de todas las tablas: la que contiene la cifra mágica, EL TOTAL: Los 550 mil millones de euros de dinero público que maneja el Estado. Incluyendo la deuda, sí, porque el Estado se endeuda a cargo de la riqueza que los ciudadanos generaremos en el futuro. Digo esto porque en numerosas notas informativas y noticias las cifras que se mencionan curiosamente no incluyen la deuda, como si fuese poco relevante (en realidad es más bien al contrario, ver más abajo) o un concepto etéreo que no nos atañe.

Y aún si tienes tiempo y ganas de leer el documento de presentación, difícilmente aprenderás en qué cosas tangibles, de la calle, de nuestra vida cotidiana, se gasta la mayor parte del dinero público. Para tener una idea aproximada sin morir en el intento hay que acudir a los medios, donde otros viajeros de la odisea escriben resúmenes muy informativos. En cualquier caso, necesitarás una buena dosis de atención para absorber los conceptos.

¿Por qué tiene el contribuyente que dedicar horas para entender los PGE? La transparencia de verdad (frente a la de boquilla) no consiste meramente en publicar datos e informes. Consiste en facilitar a los interesados el acceso a información actualizada, clara, comprensible y relevante sobre las cuestiones que más les afectan. Los PGE no son transparentes porque no son información útil ni accesible para el ciudadano: son documentos contables enrevesados que meramente justifican el complejísimo aparato público del país.

Los PGE no son transparentes, porque no son información útil ni accesible para el ciudadano: son documentos contables que meramente justifican el complejísimo aparato público del país.

PERO ESTE AÑO ME HE NEGADO A TIRAR LA TOALLA. Me he empeñado hasta encontrar respuesta a esas preguntas que me hago sistemáticamente y poner un poco de luz sobre el tema. Entre noviembre de 2020 y enero del 2021 me he reservado ratos para estudiar los documentos oficiales, leer artículos de prensa y hacer mis propios cálculos (sumas, restas y porcentajes, nada sofisticado), combinando datos de distintos libros y capítulos y comprobando que las cifras cuadran.

El resultado de mi odisea se resume en la gráfica de abajo y los puntos que la siguen. He omitido el desglose de cada partida por simplificación.

  1. Quinientos cincuenta mil millones de euros, un 47% del PIB, están en manos de la administración pública. Es decir, el sector público maneja prácticamente la mitad de la riqueza del país, y una parte muy importante es en forma de deuda.
  2. La mayor partida de ingresos públicos en España viene del endeudamiento: nada menos que un 36%. Se trata principalmente de bonos que se emiten en los mercados de capital y compran inversores a cambio de pagos futuros. Por cierto, en esos pagos futuros se incluye la famosa prima de riesgo.
  3. La mitad de los ingresos provienen de los impuestos (27%) y las cotizaciones a la seguridad social que pagan las empresas y los autónomos (23%). Otros ingresos como los cobros de tasas son relativamente menores en comparación (3%).
  4. Los 27.000 millones de euros que se espera recibir en 2021 de los fondos europeos de recuperación suponen aproximadamente un 5% de los ingresos.
  5. Casi una tercera parte (31%) del gasto va a la Seguridad Social, principalmente para costear las pensiones (la friolera de 145.000 millones) y prestaciones de incapacidad, familia, dependencia, etc.
  6. El capítulo con el curioso nombre de “Transferencias Corrientes” y que ocupa una cuarta parte del gasto, merece la pena un poco de atención: incluye el gasto en subsidio por paro (6% del presupuesto), la transferencia de fondos a las CCAA (8%) y entes locales (3%), asuntos exteriores (3%) y otros. Ojo al dato: España gasta casi 18.000 millones de euros en asuntos exteriores (embajadas, consulados, ONU y similares), casi lo mismo que en educación y varias veces lo que se invierte en infraestructuras.
  7. El “Activo Financiero” que aparece en gastos son préstamos que hace el Estado a otros gobiernos y entes, incluida la Seguridad Social (he aquí otra vuelta de tuerca en el entramado presupuestario). Suponen cerca de 40.000 millones de euros, un 7% del total.
  8. Por otro lado, las “Transferencias de Capital” incluyen la financiación de grandes empresas públicas como IDAE, ADIF, CDTI o RENFE, que nos cuestan en conjunto 15.000 millones, además de transferencias a CCAA, ayuntamientos y diputaciones para proyectos de inversión.
  9. Los repagos de deuda y sus intereses a nuestros acreedores aparecen en los capítulos de pasivo financiero (17%) y gastos financieros (6%), respectivamente. Un vistazo rápido al gráfico para comparar ingresos por endeudamiento con repagos de deuda revela que en 2021 va a entrar mucha más deuda de la que saldrá. Es decir, nos vamos a endeudar mucho.
  10. Los gastos de personal de las administraciones (25.000 millones) están en el capítulo de Gastos Operativos, y suponen cerca del 5% del total.

España gasta casi 18.000 millones de euros en asuntos exteriores(embajadas, consulados, ONU y similares), casi lo mismo que en educación y el doble que en inversión productiva.

Una última y triste conclusión es que tan solo 2.900 millones de euros se destinarán en 2021 a la inversión directa en infraestructuras, a repartir entre la construcción de nuevas y la renovación de las existentes.

Ahí están los datos. Dejo para otro momento los análisis pormenorizados y las valoraciones sobre la idoneidad, la sostenibilidad o la coherencia de los presupuestos. Me quedo con que este año mi odisea ha tenido un final más feliz. Los Presupuestos Generales del Estado me son un poco menos incomprensibles. Eso sí, tras la curiosidad ha venido la intranquilidad. Pero más vale estar informado, porque en las cuestiones del dinero público no tiene cabida aquel refrán de “ojos que no ven…”.

Por último, espero de verdad no tener que vivir -ni yo ni nadie- la odisea de nuevo en los próximos años y celebraré que el Estado se tome un interés genuino en informar clara y sencillamente sobre cómo gestiona nuestros impuestos y el patrimonio público.

Me encantará recibir tus comentarios, sugerencias o correcciones a erratas en las cifras y observaciones que escribo en este artículo. J